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Violencia doméstica

En Irak, la ley permite a los maridos «disciplinar» a sus esposas y, según el nuevo código religioso, una esposa solo puede pedir el divorcio por malos tratos físicos si estos son reiterados. En Afganistán, unos decretos de 2026 han restringido los casos en los que la violencia doméstica puede siquiera ser perseguida. La tradición que los sustenta es explícita. El Corán 4:34 otorga a los hombres autoridad sobre las mujeres y ordena a los maridos que temen la desobediencia de sus esposas que las amonesten, las dejen solas en el lecho y luego las golpeen. En su sermón de despedida, el Profeta permite a los maridos pegar a sus esposas «pero no con dureza» (Muslim 1218). Y un hadiz recogido por Abu Dawud (2147) añade que a un hombre no se le preguntará por qué pegó a su esposa. La violencia, en otras palabras, viene con manual de instrucciones.

2 artículos

Decretos en Kabul, diálogos en Ginebra

Cinco años después del regreso de los talibanes, una representante de la sociedad civil declaró ante el Consejo de Seguridad de la ONU que ser mujer en Afganistán es hoy un delito. En Ginebra, las ONG suplican al Consejo de Derechos Humanos que, al menos, siga hablando del tema: que renueve al relator, mantenga los diálogos y ponga en marcha el mecanismo de investigación. El relator, por su parte, tiene prohibida la entrada en el país desde 2024.

En Irak, casar a una niña exige menos trámites que separarse de un marido

Desde 2025, las parejas iraquíes pueden cambiar el derecho de familia civil por un código religioso chií. Este fija el matrimonio en la pubertad, admite bodas sin testigos ni registro, entrega los hijos al padre a los siete años y solo permite a la mujer divorciarse si ha sido abandonada, privada de manutención o golpeada reiteradamente. Las iraquíes lucharon para que la reforma fuera menos terrible. Seis meses después, el Parlamento la empeoró.

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