Prohibición de la libertad de pensamiento y de expresiónPersecución de comunidades minoritarias

En Egipto, la creencia es libre. Cambiarla es terrorismo

La Constitución egipcia proclama que la libertad de creencia es absoluta. Said Abdelrazek, converso del islam al cristianismo, permanece detenido desde julio de 2025 y está siendo juzgado por un tribunal antiterrorista. La máxima autoridad islámica del país explicó el matiz hace años, en televisión.

Absoluta, dice la Constitución

«La libertad de creencia es absoluta», proclama el artículo 64 de la Constitución egipcia. Said Abdelrazek, de 30 años, se lo tomó al pie de la letra. Nacido musulmán, se convirtió al cristianismo en 2018 y al año siguiente se marchó a Rusia para pedir asilo. Las autoridades rusas lo detuvieron en 2023 por un vídeo grabado en privado y considerado ofensivo para el islam, y en 2024 lo devolvieron a su país. A su llegada, según la Comisión de Estados Unidos sobre Libertad Religiosa Internacional (USCIRF), los servicios de seguridad egipcios lo mantuvieron incomunicado unos diez días, lo presionaron para que reconsiderara su fe y para que vigilara a otros conversos, y después lo liberaron con la orden de no hablar en público ni hacer proselitismo.

Un tribunal antiterrorista por cambiar de fe

El 15 de julio de 2025 fue detenido de nuevo en su domicilio de El Cairo, sin orden judicial. Había vuelto a publicar en internet mensajes sobre su fe y, según Amnistía Internacional, había intentado que su documento de identidad reflejara su nueva religión. Tras nueve meses de prisión preventiva, comparece ahora ante la Sala de Terrorismo del Primer Tribunal Penal de Badr, acusado de fundar, dirigir y financiar un grupo ilegal, difundir ideas perjudiciales para la unidad nacional y despreciar el islam. Se enfrenta a una posible cadena perpetua. En Egipto no existe ninguna ley que castigue el abandono del islam. Existen leyes antiterroristas, que resultan ser muy acomodaticias.

Amnistía denuncia presiones para que renuncie a su fe, intentos de borrarle sus tatuajes cristianos y horas colgado en posición de «crucifixión». Sufre fuertes dolores, sus peticiones de un examen médico han sido rechazadas y a su abogado solo se le permitió visitarlo una vez, en enero. La USCIRF lo incluye entre los presos de conciencia por motivos religiosos. El 15 de junio, los testigos de la acusación y su perito forense no se presentaron ante el tribunal. El acusado no tuvo esa opción.

El matiz del gran imán

La máxima autoridad islámica del país ya expuso en su día la doctrina. Durante el ramadán de 2016, en su programa diario de televisión, Ahmed al-Tayeb, gran imán de Al Azhar, explicó que los juristas clásicos consideraban la apostasía un delito castigado con la muerte, salvo que el apóstata se arrepintiera, y que los ulemas contemporáneos seguían considerándola un delito, con una pena discrecional que podía llegar hasta la muerte. La libertad de creencia, añadió, era una cosa.

«La libertad de renunciar a una determinada creencia religiosa es otra cosa».— Ahmed al Tayeb, gran imán de Al Azhar, en la televisión egipcia en 2016 (traducción del CIHRS)

El Instituto de El Cairo para el Estudio de los Derechos Humanos le instó a retractarse y advirtió de que esas palabras alimentan el extremismo violento. Tres años después, en Abu Dabi, firmó con el papa Francisco el Documento sobre la Fraternidad Humana, que afirma que toda persona goza de libertad de creencia. La libertad de creencia, al parecer, es una cosa en Abu Dabi y otra muy distinta en Badr.

Próxima vista: 21 de octubre

El tribunal escuchó a varios testigos de la acusación el 6 de septiembre y tiene previsto oír al resto el 21 de octubre. Said Abdelrazek se tomó la Constitución al pie de la letra. El Estado lo llevó ante un tribunal antiterrorista.

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