Turquía protege a la familia a golpe de redadas en bares gais
En nombre de la familia, la policía turca ha registrado bares gais, asociaciones LGBTQ+ y domicilios en 15 provincias, ha detenido a activistas, periodistas, a los fundadores de una organización de apoyo a personas con VIH y a un bailarín, y de paso ha bloqueado la cuenta de Amnistía Internacional. También hubo manifestantes detenidos. La homosexualidad es legal en Turquía. Ser visible, al parecer, no.
Operación «Mi familia está a salvo»
Todo empezó a primera hora del domingo 13 de septiembre. En Estambul, Ankara y otras ciudades, la policía detuvo en sus domicilios a más de 60 personas y registró bares gais y sedes de asociaciones LGBTQ+. El ministro de Justicia, Akin Gurlek, bautizó la operación como «Mi familia está a salvo»: 162 sospechosos, nueve asociaciones y 13 negocios en 15 provincias, acusados de prostitución y de producir y difundir «contenido obsceno», también entre menores. Según el ministro, en los registros se hallaron drogas e indicios de financiación extranjera. El martes, los tribunales ya habían enviado a prisión preventiva al menos a 31 personas, entre ellas cinco mujeres trans en Ankara, después de que otras 18 fueran encarceladas en Esmirna la víspera. Solo Kaos GL, la organización LGBTQ+ más conocida del país, suma 21 detenciones, según la Fiscalía Jefe de Ankara.
Obscenos por existir
La lista de amenazas para la familia turca resulta reveladora. Una activista por los derechos de las mujeres. La periodista Tugba Tekerek, detenida por un único artículo sobre las personas LGBTQ+ en Georgia. Dos fundadores de una asociación de apoyo a personas con VIH. Miembros de Kaos GL, a quienes, según su abogado, la policía interrogó sobre fotos de parejas besándose que ilustraban artículos de la organización. Y Arif Sacli, un bailarín de Esmirna absuelto de obscenidad a principios de este año, detenido de nuevo y ahora acusado de obscenidad y prostitución. El cantante Mabel Matiz afronta su segunda causa por obscenidad del año, esta vez por un vídeo en el que un novio baila con otro hombre en una boda.
«La propia existencia de las personas LGBTQ y su visibilidad son algo obsceno».— Yildiz Tar, editor del portal de noticias de Kaos GL, al describir el mensaje del Gobierno
Según Tar, la mitad de los detenidos son periodistas y activistas; la otra mitad, personas corrientes arrestadas en bares, cafeterías o en sus propias casas.
También los manifestantes
El martes, la policía detuvo en Estambul y Ankara a entre 126 y 150 manifestantes, según el recuento, mientras coreaban que la vida sigue pese al odio. Entretanto, a petición del Gobierno, X bloqueó las cuentas de Amnistía Internacional Turquía, del diario Evrensel, de Académicos por la Paz y de una asociación de derecho de los medios, además de las de Kaos GL, un abogado de derechos humanos y un colectivo de defensa de los derechos de las mujeres. Resulta que la familia también necesitaba protección frente a Amnistía Internacional.
Una década de la familia
La homosexualidad es legal en este territorio desde que el Imperio otomano la despenalizó en 1858. La República trabaja para ponerse al día: las marchas del Orgullo están prohibidas, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha comparado a las personas LGBTQ+ con una plaga que se propaga y el Ministerio de Justicia prepara desde 2025 un proyecto de ley que castigaría con entre uno y tres años de cárcel a quien promueva comportamientos contrarios al sexo biológico y a la moral pública. En 2020, el jefe de la autoridad religiosa del Estado, la Diyanet, declaró en un sermón del viernes que la homosexualidad trae enfermedades, y Erdogan salió en su defensa. Este año arranca la «Década de la Familia y la Población» de Erdogan, en la que se anima a las mujeres a tener al menos tres hijos.
En 2021, Turquía abandonó además el convenio del Consejo de Europa contra la violencia hacia las mujeres, al que acusó de normalizar la homosexualidad. Yildiz Tar señala que las verdaderas amenazas para la familia son la pobreza y los feminicidios. Los críticos añaden un móvil político: la comunidad LGBTQ+ es una parte visible de la oposición a Erdogan.
«Aquí se está criminalizando, literalmente, su propia identidad».— Emma Sinclair-Webb, investigadora sobre Turquía de Human Rights Watch
El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O'Flaherty, recordó a Ankara que invocar los valores familiares o la protección de la infancia no basta por sí solo para justificar la restricción de derechos, y pidió la liberación de las personas detenidas por su labor en defensa de los derechos humanos.
En la Turquía de Erdogan, la familia está a salvo. Sus hijos e hijas que bailan, escriben, se besan o protestan, mucho menos.
