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Senegal encuentra la unanimidad: contra sus ciudadanos homosexuales

Desde marzo, Senegal ha duplicado las penas de prisión por las relaciones homosexuales, ha convertido en delito la defensa de las personas homosexuales y ha inscrito el matrimonio heterosexual en su Constitución, todo ello sin un solo voto en contra. Desde entonces, más de cien personas han sido imputadas. Una diputada resumió el programa: los homosexuales ya no respirarán en este país.

Unanimidad, por fin

Los diputados senegaleses rara vez se ponen de acuerdo en algo. En esto, ya lo han hecho dos veces, sin un solo voto en contra. El 11 de marzo, la Asamblea Nacional aprobó por 135 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones duplicar la pena máxima por relaciones entre personas del mismo sexo hasta los diez años de prisión, con multas de hasta 10 millones de francos CFA (unos 17.600 dólares). La «promoción» o la «financiación» de la homosexualidad se castigan ahora con entre tres y siete años. Dicho de otro modo, defender a los homosexuales cuesta hoy más caro de lo que costaba antes mantener relaciones homosexuales: la pena máxima anterior era de cinco años. El presidente Bassirou Diomaye Faye promulgó la ley. El 29 de junio, la Asamblea añadió, por 129 votos a cero, que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, prohibiendo así en la Constitución un matrimonio que, de todos modos, nunca había sido legal. Según activistas citados por Africanews, los políticos se refugian en un tema que «suscita unanimidad».

«Los homosexuales ya no respirarán en este país».— Diaraye Ba, diputada de la Asamblea Nacional de Senegal, durante el debate de marzo

La ley incluye, eso sí, una salvaguarda: castiga a quien acuse a otra persona de mantener relaciones homosexuales sin pruebas. El heterosexual acusado en falso puede dormir tranquilo.

Plato del día: la represión

Las detenciones comenzaron antes de la votación. El 9 de febrero, gendarmes de Dakar detuvieron a 12 hombres por «actos contra natura» y por supuesta transmisión intencionada del VIH. El 10 de abril, un tribunal de Pikine-Guédiawaye, en la periferia de Dakar, dictó la primera condena en aplicación de la nueva ley: seis años de prisión y una multa de 3300 dólares para un joven de 24 años. El 7 de agosto, la fiscalía anunció que 71 hombres habían sido acusados de «actos contra natura» y que se habían retirado los cargos contra otros 28. Más de cien personas han sido imputadas desde la aprobación de la ley, entre ellas algunas celebridades locales. Las acusaciones relacionadas con el VIH, por su parte, se han esfumado. Una condena priva además del derecho de voto, del derecho a ocupar cargos públicos y del derecho a trabajar para el Estado. Larissa Kojoué, investigadora de Human Rights Watch, describe un clima de «miedo constante».

La turba no esperó al Parlamento. En octubre de 2023, en Kaolack, una multitud desenterró el cadáver de un hombre al que se tenía por homosexual, lo arrastró por las calles y lo quemó en la plaza del pueblo, mientras los vídeos se hacían virales.

Salud pública a la senegalesa

Human Rights Watch denuncia que los preservativos, el lubricante y los medicamentos contra el VIH se utilicen como prueba de conducta homosexual, y los trabajadores sanitarios comunitarios temen problemas judiciales si sus números aparecen en los teléfonos de los detenidos. Los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres son, con diferencia, el grupo más afectado por el VIH en Senegal, y el personal sanitario advierte de que el endurecimiento de las penas los alejará de las pruebas de detección. El país ha encontrado una forma original de combatir la epidemia: tratar la prevención como una confesión.

Contra los valores occidentales, con ayuda de Massachusetts

Los partidarios de la ley presentan la homosexualidad como una importación occidental. El activista más ruidoso es And Samm Jikko Yi, una red de organizaciones islámicas y de la sociedad civil cuyo líder instó al presidente a promulgar la ley cuanto antes.

«Estas personas, a las que considero un peligro público, seguirán escapándose».— Imam Babacar Sylla, líder de And Samm Jikko Yi

Según Reuters, esa misma red pidió asesoramiento para su campaña a MassResistance, un grupo de presión estadounidense «profamilia». Nada expresa mejor la resistencia a la influencia occidental que una llamada de estrategia con Massachusetts. En cuanto a la prohibición en sí, no es ningún vestigio colonial: Francia dejó de castigar las relaciones homosexuales en 1791, mientras que el artículo 319 senegalés data de 1965, cinco años después de la independencia. Senegal no está solo: al menos 32 de los 54 países de África penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, desde Mauritania y Somalia, musulmanas, hasta Uganda, de mayoría cristiana, y los tres contemplan la pena de muerte.

Los hombres homosexuales de Senegal todavía pueden respirar. Pero no libremente.

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