FlagelaciónRelaciones sexuales extramatrimoniales

Aceh vuelve a recurrir a los azotes públicos: 100 latigazos para cada miembro de una pareja condenada por adulterio

En Banda Aceh, un hombre y una mujer condenados por adulterio recibieron 100 azotes cada uno ante una multitud en la que había niños. Es el último recordatorio de la provincia de que tomarse de la mano puede ser un delito castigado.

La provincia indonesia de Aceh ha vuelto a demostrar cómo mantiene en orden la moral pública: una vara, un escenario y un público. El jueves, en Banda Aceh, una mujer gritó de dolor mientras era azotada junto a un hombre. Ambos habían sido declarados culpables de infringir las leyes de la sharía vigentes en la región.

Las fotografías de la escena la muestran suplicando clemencia y desplomándose después en el suelo, una vez terminados los azotes. Una multitud, en la que había niños, lo presenció todo. En Aceh, al parecer, la moral se enseña mejor en persona.

Una sentencia ejecutada a golpes

El mes pasado, el Tribunal de la Sharía de Banda Aceh condenó a la pareja por adulterio y sentenció a cada uno a 100 azotes. En una de las imágenes, la mujer se encoge y levanta una mano para pedir indulgencia mientras la vara se alza tras ella, lista para volver a caer.

Según el medio AJNN, la paliza al hombre fue tan severa que hubo que interrumpirla en el golpe número 60. Darma Mustika, alto funcionario de la fiscalía regional, dio una explicación con el tono tranquilizador de un lugar de trabajo bien gestionado:

«Quizá su salud estaba un poco resentida, o simplemente no podía soportar los azotes. Así que primero lo paramos para darle la oportunidad de descansar».— Darma Mustika

Tras esta considerada pausa, los azotes se reanudaron y continuaron hasta completar los 100.

Un catálogo de placeres prohibidos

Aceh es la única provincia de Indonesia que aplica estos decretos. Con arreglo a ellos, el sexo antes del matrimonio puede castigarse con azotes. También el juego, el adulterio, el consumo de alcohol, las relaciones sexuales entre hombres y tomarse de la mano fuera del matrimonio.

La pareja no fue la única castigada ese día. Otras ocho personas recibieron entre 16 y 21 azotes cada una por haber compartido espacio en una fiesta de cumpleaños. La sharía prohíbe estrictamente que se mezclen hombres y mujeres sin parentesco, y esa prohibición abarca, por lo visto, la tarta y las velas.

La lógica del ritual es sencilla. El dolor, sumado a la humillación pública, pretende disuadir a los horrorizados espectadores de cometer los mismos «delitos».

Semanas antes, el mismo espectáculo

Apenas unas semanas antes, cuatro personas de la misma provincia habían sido duramente castigadas por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Dos hombres y dos mujeres recibieron 100 azotes cada uno por infringir la sharía.

En un momento de aquella sesión, el funcionario enmascarado encargado de los azotes, conocido como algojo, pareció apiadarse de una de las mujeres y le susurró palabras de ánimo al oído. La mujer, con el rostro parcialmente cubierto por un pañuelo blanco, fue fotografiada llorando mientras caía al suelo presa del dolor.

Aquellos azotes también se llevaron a cabo ante una multitud en la que había niños, reunidos para mirar.

Durante el mismo acto, las penas se graduaron según la infracción:

  • cuatro personas recibieron 22 azotes por el delito menor de intimidad física, que puede consistir en abrazarse y besarse;
  • otras dos recibieron siete azotes cada una por estar demasiado cerca la una de la otra, lo que puede incluir tomarse de la mano;
  • otro hombre fue azotado 20 veces por beber alcohol.

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